Alcoholismo, bebedores sociales y daño cerebral

Cuadro de Picasso que representa al bebedor de alcohol

Hoy Día sin Alcohol, queremos hablar de una de las causas menos conocidas en nuestro medio como causante de Daño Cerebral Adquirido es el consumo de alcohol. No solemos plantearnos que beber alcohol, algo tan extendido en nuestro medio, provoque daño cerebral. Solemos identificarlo más con alcohólicos crónicos (indigentes, alcohólicos conocidos de mucho tiempo), porque empiezan a desarrollar alteraciones conductuales y cognitivas evidentes, o porque dejan de interactuar de manera normal en la sociedad.

Sin embargo, hay muchos tipos de alcoholismo, y en concreto un tipo de “bebedores sociales”, como se denominan, que son personas totalmente integradas en la sociedad, que trabajan normalmente y llevan vidas muy parecidas a las nuestras. Hablamos de bebedores sociales cuando la ingesta de alcohol etílico, supera los 81 gramos al día.

Una fórmula para saber qué cantidad de gramos estamos consumiendo al día es multiplicar los grados de alcohol (están escritos en la botella o recipiente de la bebida), por 8, y multiplicar el resultado por la cantidad en litros que hemos bebido.

Es decir:

GRADOS  X   8   X CANTIDAD DE ALCOHOL

Por ejemplo: una caña de cerveza sería:

5 grados de alcohol x 8 x 0,25 litros = 20 gramos

Por ejemplo una copa de vino de 200 mililitros aproximadamente (cantidad de una copa de vino estándar):

12 grados de alcohol x 8 x 0,2 litros = 19,2 gramos

La OMS, Organización Mundial de la Salud, habla de que el consumo diario recomendable sería de 30 a 40 gramos diarios. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), un 10,2 % de españoles beben alcohol todos los días.

En el Servicio de Daño Cerebral de los Hospitales NISA hemos valorado a multitud de personas que inician un deterioro neurológico (normalmente cognitivo-conductual), a una edad relativamente temprana (55-65 años), y que presentan como factor de riesgo el consumo de alcohol. La mayoría de veces va acompañado de otros factores de riesgo, como tabaquismo, ácido úrico e hipertrigliceridemia (hay que tener en cuenta que el alcohol aumenta el ácido úrico, los triglicéridos, la glucemia en sangre y la tensión arterial). Para profundizar en este tema visita nuestro post “Demencia vascular y daño cerebral”.

El alcohol causa un daño directo sobre el cerebro, en concreto atrofia cerebral difusa y dilatación ventricular. La evidencia de este daño directo se vio en estudios realizados en gemelos monocigóticos con dependencia alcohólica de diferente grado, evidenciando que aquéllos con un consumo alcohólico más alto, tenían un mayor grado de atrofia cerebral, en concreto en tres estructuras cerebrales: la sustancia blanca frontal, el núcleo caudado y el tálamo. Neuropsicológicamente suele aparecer en los bebedores crónicos un déficit en la memoria de fijación y alteración en la capacidad de razonamiento abstracto, lenguaje, solución de problemas funcionales perceptivo-motor y en la capacidad de conceptualización y la velocidad de procesamiento. Conductualmente esto se manifestaría en una apatía de inicio progresivo y signos de labilidad (irritabilidad, poca tolerancia a la frustración e inestabilidad emocional).

Desde el Servicio de Daño Cerebral de los Hospitales NISA, especialistas en la detección y el tratamiento de alteraciones cognitivo-conductuales, os aconsejamos que aconsejéis a vuestros conocidos que se encuentren en este caso, una valoración y asesoramiento adecuado.

Imagen: http://www.voolive.net/pintura-historica-el-bebedor-de-absenta-pablo-picasso/2010/06/26/

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