Paciente del Servicio de NeuroRehabilitación de Hospitales Nisa que sufre anomia

En post anteriores hemos visto que uno de los déficit más habituales que nos encontramos en pacientes con afasia es la anomia.

En general, se diagnostica como anómicos a los pacientes que tienen problemas para encontrar las palabras durante la producción oral, bien sea en el lenguaje espontáneo bien sea en la denominación de objetos y personas. Aunque, más que de anomia en singular habría que hablar de anomias en plural, puesto que no todos los trastornos en la producción de palabras son iguales ni obedecen a las mismas causas.

Hay al menos tres grandes procesos que intervienen en la denominación:

  • El procesamiento semántico, para activar el proceso que se va a expresar
  • El procesamiento léxico, para recuperar la palabra correspondiente a ese concepto
  • El procesamiento fonológico, para recuperar los fonemas que componen la palabra

En este post queremos hacer especial mención a la anomia a nivel de fonema. En este tipo de anomia los pacientes tienen dificultades para acceder a las representaciones fonológicas por lo que cometen errores de sustitución, omisión, adición, etc. de fonemas. Estos pacientes producen a veces tanta distorsión en las palabras, que lo que dicen no se parece a ninguna palabra conocida. Es lo que se conoce como neologismo. A veces, el error es al mismo tiempo fonológico y semántico y, en este caso, se conoce como error mixto (rata por gata).

Existen otros errores como los morfológicos, cuando se sustituye la palabra por otra derivada (leche por lechera), las perseveraciones, cuando se utiliza el nombre de otro objeto recientemente nombrado aunque no tenga ninguna relación semántica ni fonológica. También están las respuestas no relacionadas, que sorprenden porque los pacientes llaman a un objeto con un nombre que nada tiene que ver con ese objeto ni fonológica ni semánticamente y sin tratarse de una perseveración. Finalmente están las no-respuestas cuando el paciente simplemente responde que no sabe el nombre del objeto.

Los pacientes que sufren anomia a nivel de fonema no sólo tienen dificultades en el habla espontánea y en la denominación de dibujos, sino que también presentan dificultades con el resto de las actividades orales como son la repetición de palabras y pseudopalabras o la lectura en voz alta, en las que también cometen errores fonológicos.

Los aspectos patológicos del lenguaje rara vez aparecen aislados. La paciente que aparece en los vídeos muestra, entre otros déficit, rasgos de anomia pura, que se caracteriza porque el paciente accede a los significados de los conceptos pero no consigue recordar sus nombres. En estos casos suelen beneficiarse de claves fonéticas.

En este vídeo podemos encontrar ejemplos de los errores descritos. Varias no-respuestas (“no lo sé”), neologismos o palabras desconocidas, y beneficio de clave fonética al denominar el “reloj”.

¿Los pacientes anómicos tienen las mismas dificultades y errores cuando tratan de escribir los nombres de los objetos que cuando tratan de nombrarlos? Anomia oral y anomia escrita

En la mayoría de los casos es lo que sucede, pero no tiene que ocurrir así necesariamente, ya que se pueden encontrar disociaciones entre producción oral y escrita. Estudios recientes muestran claramente que la escritura puede funcionar de manera independiente del habla. Hay pacientes que no consiguen recuperar las palabras en el lenguaje oral y en cambio pueden expresar con menos o ninguna dificultad esas mismas palabras por escrito.

Sin extendernos más en este aspecto, os mostramos un vídeo al respecto.

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BIBLIOGRAFÍA

Cuetos, F. (2010). Tipos de trastornos anómicos en las afasias. Revista de Logopedia, Foniatría y Audiología, 30, 16-22.

Castejón, L. Y cuetos, F. (2006). La rehabilitación de la anomia desde una perspectiva multidimensional. Revista de Logopedia, Foniatría y Audiología, 26, 101-114.

Cuetos Vega, F. (2003). Anomia. La dificultad para recordar las palabras. Madrid: TEA

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