Caída en los pacientes con ictus

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Los pacientes con ictus tienen un mayor riesgo de sufrir una caída que la población general. La prevalencia de caídas en esta población varía en los diferentes estudios entre un 14% al 65% durante el ingreso hospitalario y hasta un 73% en los primeros 6 meses tras del alta.

La mayoría de las caídas ocurren preferentemente de día, en casa (en la habitación y en el baño), sobre el lado parético (o caídas sobre las manos o rodillas). Las transferencias son la actividad que más frecuentemente predispone a las caídas. También se han asociado con las caídas en los pacientes con ictus el caminar, los giros, el ejercicio y levantarse de una silla.

En general aquellos con mayores défcits tras el ictus tiene mayor riesgo, pero los factores  que más se han asociado con el riesgo de caídas en pacientes con ictus son las alteraciones del equilibrio y la marcha. Otros factores de riesgo asociados incluyen depresión y alteraciones cognitivas, alteraciones sensoriales, la dependencia en actividades de la vida diaria, medicaciones, incontinencia urinaria. Déficits específicos de los ictus como déficit de atención y heminegligencias se han identificado como factores de riesgo. Aquellos que han sufrido un infarto cerebral derecho tiene el doble de posibilidades de caer que los que han sufrido un infarto izquierdo (probablemente por negligencias visuoespaciales, déficits propioceptivos y déficits de atención asociados con los infartos cerebrales derechos). El ictus puede provocar múltiples alteraciones visuales (diplopía, negligencias, hemianopsia homónima…) sin embargo los estudios no han encontrado que los déficits visuales sean un importante predictor de caídas tras el ictus.

Se trata de una de las complicaciones más frecuentes en estos pacientes pudiendo provocar consecuencias importantes tanto físicas como psicológicas.

Diversos estudios han mostrado que después de un ictus, el riesgo para sufrir una fractura de cadera está aumentado 4 veces  comparado con la población general, especialmente en pacientes con hemiplejía. Además sus consecuencias pueden ser más severas. El aumento del riesgo de fractura de cadera se explica por al aumento de la incidencia de caídas pero además es debida a la pérdida de densidad ósea (más acentuada en el lado parético), complicación a largo plazo común tras el ictus. La pérdida  de masa ósea más rápida se produce en la fase aguda y subaguda de recuperación tras el ictus (los primeros 6 meses) seguida de una pérdida progresiva más lenta en la fase crónica.

Las consecuencias psicológicas de las caídas son significativas también: los pacientes con ictus que se han caído pueden desarrollar miedo a caerse (88% según algunos estudios). Este miedo está relacionado con los déficits en la marcha y en el equilibrio y conduce con frecuencia a una reducida actividad física y a un desacondicionamiento y por tanto a una pérdida de independencia.

Unas medidas preventivas deben incluir: proporcionar una adecuada supervisión, entrenar la fuerza, equilibrio y mejorar los trastornos cognitivos, minimizar los fármacos sedantes y diuréticos.

Los  programas específicos de ejercicios se han mostrado efectivos en mejorar el equilibrio y la marcha, reduciendo el riesgo de caídas después de un ictus.

Cuando los pacientes no pueden ser instruidos adecuadamente por alteraciones de la atención o cognitivas, solo unos protocolos individualizados de supervisión y asistencia (por ejemplo en las transferencias) pueden ser útiles sin restringir la movilidad de los pacientes.

Diversos estudios han mostrado que el uso de ayudas técnicas para la marcha y las ortesis de tobillo-pie previenen las caídas al mejorar la calidad, la estabilidad y la eficiencia de la marcha en pacientes con ictus.

Por tanto, en los pacientes con ictus es vital identificar de manera individualizada los factores que predisponen a sufrir una caída y desarrollar programas específicos de entrenamiento ya que se pueden prevenir lesiones, mejorar la calidad de vida y evitar una mayor discapacidad.

Para obtener más información sobre ictus o cualquier otra enfermedad cerebral, no dudes en contactar con nosotros.

2 Comentarios

  • Esteban Candelaria Gonzalez dice:

    sufri un ictus en 2005 tuve una recuperacion fisica casi obcesiba porque pense que cuanto antes recuperara el movimiento antes recuperaria mi vida me equivoque no sali a la calle asta el 2010 aunque fisicamente me recupere tuve que valerme de un cachorro para obligarme a salir de nuevo y a los inspectores medicos les sirvio para valorar mi incapacidad y no destinarme ninguna ayuda hoy en el 2015 practicamente e perdido todo mi patrimonio y yo no puedo explicarme como un ictus te afecta psicologicamente asta el no poder hacer ni un 15% de lo que hacia antes que construia todo con mis manos y este 15% solo me sirve para hacerme la comida etc. y solo me queda esperar que se me termine el poco dinero que me queda

  • Carmen dice:

    Yo lo sufrì embarazada de 8 meses, perdì mi trabajo, sin derecho a pensión por estar casada y superar mi marido las rentas.No puedo salir sola a la calle, tengo una falta de equilibrio tremenda, necesitó algo en mi parte derecha, una pared, un seto…el bastón no me basta el pie tenìa tal varo quecandaba casi con el tobillo izquierdo, que es mi parte afectada.Me he tenido que operar de forma privada porque en la Seguridad Social sólo me mandaban fèrulas que no me servìan.Ahora intento andar mejor pero no puedo superar el genu recurvatum ni la falta de equilibrio

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