Los cambios en la vida emocional tras una lesión cerebral son frecuentes

Los cambios en la vida emocional tras una lesión cerebral son frecuentes. Diversas lesiones pueden comprometer distintos aspectos de la vida emocional, como la percepción, expresión, comprensión y regulación de emociones. Si bien este aspecto de la rehabilitación no ha sido tan exhaustivamente estudiado, como las secuelas cognitivas, es fundamental en cuanto impacta en la capacidad de ajustarse emocionalmente a los cambios generados por la lesión y sostener un estar y sentir adecuados del paciente para consigo mismo, así como poder sostener relaciones interpersonales satisfactorias.

La experiencia emocional tiene profundas interacciones con los aspectos racionales de la conducta.

Sus alteraciones, como consecuencia de un daño cerebral, se manifiestan por la dificultad del paciente en poder hacer juicios y valoraciones adecuadas ante situaciones sociales complejas. Esto es debido, en parte, a la necesidad que tiene el cerebro en realizar  una rápida representación mental ante posibles situaciones y consecuencias vinculadas a la situación y, en ese proceso, se activarían los componentes emocionales de las alternativas evaluadas, jugando éstas así un papel importante en la elección de la decisión más ventajosa.

Las particularidades del daño cerebral en referencia a los déficit cognitivos, como problemas de atención, comprensión, concentración y fatiga, memoria y de razonamiento abstracto son dificultades que condicionan el método de trabajo de la psicoterapia, adaptándose a las necesidades particulares del paciente.

Por ello, la atención psicológica con personas con daño cerebral,  requiere que el terapeuta conozca las problemáticas y necesidades de las personas con daño cerebral, que el paciente se encuentre en una dinámica, contenedora a nivel emocional de rehabilitación desde un enfoque holístico y multidisciplinar, disminuyendo su ansiedad ante la nueva situación y favoreciendo su esfuerzo, trabajo y motivación en su mejora (física, cognitiva, emocional y social) y en mostrar, por parte del terapeuta,  una actitud más directiva y psicoeducativa, de acompañamiento, acogimiento y guía  para que el paciente pueda ir ganado poco a poco mayor seguridad, autonomía e independencia.

La cognición incluye percepción, memoria, atención y acción

Por otro lado, el concepto de emoción abarca desde la experiencia subjetiva (el sentimiento), hasta las reacciones que llamamos vegetativas (sudoración, temblor y palidez) y motoras (gestos, posturas..).

Tanto en la emoción como en la cognición, además de los componentes conscientes también subyacen mecanismos cerebrales no conscientes que determinan las características del pensamiento y la emoción. De ahí, que los procesos cognitivos estén sometidos a las emociones y a la inversa.

Por lo que el abordaje emocional puede llegar a atenuar y/o compensar las dificultades cognitivas, facilitando un pensar que tiene que ver con la capacidad de crear y crecer emocionalmente. Este pensar introduce la capacidad para el sujeto en poder discriminar lo que es la parte de uno mismo, de la parte del otro. Pudiendo estar más centrado en su situación actual y potenciar sus energías en introducir una dinámica de la propia identidad desde el nuevo sentido que reviste la enfermedad, adecuando la realidad a sus necesidades, buscando estrategias y habilidades compensatorios, así como poder explorar otras inquietudes o habilidades positivas que pudieran encontrarse más adormecidas.

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