Desarrollo y evolución del niño a través del juego

El juego como forma de neurorehabilitación en el Centro de Atención Temprana de Nisa Virgen del Consuelo

Es indudable la importancia del juego en el desarrollo del niño, no sólo por su carácter lúdico sino también por sus aportaciones a las distintas áreas del desarrollo. Al jugar el niño pone en marcha muchas habilidades cognitivas, motoras, sociales y emocionales, al tiempo que se divierte. El juego le permite al niño conocerse más a sí mismo y también, a través de él, conoce el mundo que le rodea.

El juego varía según el momento evolutivo en el que se encuentra el niño. El orden en el que aparecen los distintos tipos de juego siempre es el mismo, sin embargo, la edad de inicio de cada uno de ellos puede variar de un niño a otro. Jean Piaget estableció unos estadios evolutivos (en este post haremos mención del estadio sensoriomotor, el preoperacional y el de operaciones concretas). Dependiendo del estadio evolutivo en el que se encuentra el niño, predominará un tipo u otro de juego.

JUEGO FUNCIONAL O DE EJERCICIO

Es el juego que predomina en el estadio sensoriomotor, que abarca desde el nacimiento hasta los 2 años. Este tipo de juego consiste, principalmente , en la repetición de ciertas acciones con el fín de obtener un resultado inmediato y placentero. Las acciones pueden realizarse con objetos o sin ellos. De esta forma, los juegos de ejercicio pueden ser con el cuerpo, con objetos o con personas. El juego funcional o de ejercicio, a su vez, evoluciona a medida que el niño va adquiriendo ciertas capacidades:

  • En el primer mes de vida: el bebé presenta una serie de reflejos ante cualquier estímulo, de forma totalmente involuntaria y automática. Poco a poco, estos reflejos, van adquiriendo mayor utilidad.
  • Entre el segundo y cuarto mes: nos encontramos con un tipo de conducta denominada reacción circular primaria. El bebé realiza una acción de forma casual y, también de forma casual, obtiene un resultado que le resulta tan placentero que le invita a repetir esas acciones una y otra vez. Las acciones las realiza en su propio cuerpo. Podríamos decir que el bebé juega con su cuerpo ( agitar los brazos, las piernas, llevarse la mano a la boca…). En este momento, los adultos presentan estímulos con el fín de captar la atención del niño.
  • Entre los 4 y los 8 meses de edad: aparece la reacción circular secundaria, mediante la cual, el niño vuelve a realizar una acción al azar y vuelve a obtener un resultado placentero. Sin embargo, esta vez, la acción la realiza sobre su entorno físico y/o social. Es en este momento cuando empiezan a jugar con los objetos, manipulándolos y explorándolos sensorialmente (sonajeros, mordedores, muñecos de diferentes texturas…). Comienzan juegos de interacción social como los mimos.
  • De los 8 a los 12 meses: aparece cierto grado de intencionalidad en las acciones que realiza el niño. Las acciones ya no se producen al azar sino que buscan un objetivo determinado. Su interés por los objetos y sus posibilidades de desplazamiento han aumentado. Por lo tanto, le resulta más sencillo explorar el entorno. En los juegos de interacción social, el bebé adquiere cada vez más protagonismo (cucú-tras…)
  • Desde los 12 hasta los 18 meses: el juego se caracteriza por un uso más instrumental de los objetos. Ahora, el bebé es capaz de imitar acciones, aunque estas no las pueda ver en su propio cuerpo (cerrar los ojos, abrir la boca…)
  • Por último, de los 18 a los 24 meses: los niños son capaces de representar mentalmente las acciones antes de que éstas sean realizadas. Ya no se trata de acciones automáticas. Por otra parte, los juegos de interacción social, avanzan y dan paso a lo que podemos considerar un juego presimbólico, en el que la imitación es diferida (hacen como si hablaran por teléfono…)

EL JUEGO SIMBÓLICO

Predomina en el estadio preoperacional. De los 2 a los 6/7 años. Es, posiblemente, el tipo de juego más característico de la infancia. Consiste en realizar acciones, representar objetos y/o personajes en ausencia del modelo. Se perfecciona según avanza la edad del niño, a medida que van aumentando sus capacidades. En un principio, el juego simbólico es individual, luego en paralelo y, finalmente, pasa a ser compartido.

EL JUEGO DE REGLAS

Se da en el estadio de las operaciones concretas (de los 6/7 a los 11/12 años de edad). Las reglas están presentes en el juego desde el primer momento. Posteriormente, son los propios niños, los jugadores, los que definen las reglas de un juego. De esta forma, todos las conocen antes de comenzar. Sin embargo, a partir de los 6 años aproximadamente, cada juego tiene sus propias reglas. Para los niños de esta edad, estas reglas no son modificables, son así y deben cumplirse. Juegan de forma individual. Es más adelante cuando los niños son capaces de entender que las reglas son fruto de acuerdos entre los jugadores y, por tanto, tienden a organizarse para conseguir objetivos comunes (juegos de equipo).

De forma paralela a los distintos tipos de juego, nos encontramos con el juego de construcción, que aparece hacia el primer año de vida y que evoluciona según la edad.

Para los profesionales que trabajamos con niños, el juego es una herramienta indispensable. Nos aporta información acerca del momento evolutivo en el que se encuentra, de sus capacidades y de sus necesidades. También nos permite detectar ciertas dificultades. El juego es una forma fácil de llegar a los mas pequeños, de alcanzar los objetivos que nos marcamos con ellos y de conseguir aprendizajes más significativos. Ver como aprenden jugando es enriquecedor y gratificante, tanto para los niños como para los profesionales que tenemos el placer de compartir su desarrollo y evolución.

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