Masticación I: neuroanatomía básica del proceso

 

La masticación es la primera parte de la función digestiva. Es el proceso mediante el cual trituramos la comida en la cavidad oral.

Las principales causas que ocasionan déficits en cualquiera de las estructuras o fases que intervienen en esta actividad neuromuscular compleja que es la masticación son:

Alteraciones del Sistema Nervioso Central de origen congénito y/o adquirido
Alteraciones musculares y/o neuromusculares
Causas mecánicas

Al introducir en la boca y masticar el alimento se produce una secreción salival debida a una acción refleja congénita. La saliva es un fluido orgánico complejo producido por las glándulas salivales en la cavidad bucal, e involucrada en la primera fase de la digestión.

Durante la masticación, los dientes, los labios, los maxilares y la articulación temporo-mandibular, las mejillas, la lengua y el paladar duro (este último de forma pasiva) trabajan de forma coordinada:

Los dientes están constituidos de tejidos duros y suaves que ejercen funciones diversas, dependiendo de su posición y características anatómicas. Según algunas clasificaciones los podemos dividir en cuatro grupos asignados por sus respectivas funciones:

  1. Incisivos: cortan los alimentos
  2. Caninos: perforan y rasgan los alimentos
  3. Premolares: inician el proceso de trituración
  4. Molares: trituran y mastican los alimentos y se adaptan a las funciones de los grupos anteriormente citados.

Una vez conocidos los grupos dentarios y sus respectivas funciones, resulta sencillo dividir el acto masticatorio en tres etapas para un mejor entendimiento:

  1. Etapa de incisión: realizada por los grupos de los incisivos y caninos, que promueven el corte y rasgado de los alimentos para que estos puedan ser introducidos en la cavidad oral
  2. Etapa de triturado: realizada por los premolares, que en acción coordinada con la mandíbula (movimientos de abertura y cierre), la lengua y los carrillos, mantienen el alimento reduciéndolo en pedazos menores
  3. Etapa de pulverizado: realizada por los molares, que transformarán el alimento en porciones cada vez menores. En el final de esta fase, la disolución de las substancias de los alimentos establece un feedback positivo que mantiene la producción salival y ayuda a diluir el bolo alimenticio de forma que ya esté preparado para su deglución

Los labios que sobre todo en la ingestión de líquidos, presentan una acción particular, debido a su adaptación sobre los bordes, funcionando como un esfínter de acción voluntaria, evitando que los alimentos, durante el acto masticatorio, sean expulsados de la cavidad bucal.

– Los huesos maxilares y la articulación temporo-mandibular, además de tener la capacidad de cerrarse con notable fuerza los huesos maxilares realizan también movimientos laterales, que ayudan a moler de forma cada vez más fina el alimento. Hay dos tipos de movimientos mandibulares: masticatorio y no masticatorio. Los movimientos masticatorios son los movimientos de revolución de la mandíbula, realizados en ciclo en el plano vertical. Los movimientos no masticatorios son las excursiones de lateralidad y de protusión, efectuadas en el plano horizontal.

– Las mejillas, que en acción conjunta con la lengua reconducen continuamente los trozos más grandes bajo los molares durante los movimientos de abertura y cierre de la boca recogiendo al mismo tiempo la saliva que humedece el alimento triturado hasta formar una pequeña masa pastosa denominada bolo alimenticio a través de las contracciones de músculos específicos, principalmente el buccinador.

– La lengua, un órgano extremadamente móvil cuya función propioceptiva permite reconocer alimentos duros, de sabor desagradable o lesivos a las estructuras del tubo digestivo. Durante la acción molar de la masticación, la lengua tiene la capacidad de recolocar las partículas que necesitan mejor trituración en la cara oclusal de los dientes. Además de eso, en la primera etapa de la deglución, la lengua se adosa por la superficie antero-superior en el paladar y toma una forma arqueada, que sirve de canal para que los alimentos sean llevados a la faringe.

– El paladar duro, contra el cual ciertos alimentos son presionados por la acción de la lengua. El contacto directo entre lengua y paladar duro permite captar la textura del bolo alimenticio, ayudando a su formación en el paladar.

Tras hablar sobre las estructuras que intervienen en la masticación procedemos a enumerar aquellos grupos musculares que son los responsables de que estas estructuras se movilicen:

Los músculos craneo-mandibulares se dividen generalmente en músculos de apertura o cierre (o bien en elevadores o depresores de la mandíbula):

Descripción de los músculos craneo-mandibulares que forman parte del proceso de masticación

En los centros de Neurorehabilitación de Hospitales Nisa trabajamos con pacientes que tras el daño cerebral presentan dificultades en la coordinación de las estructuras orofaciales y por tanto en los movimientos citados anteriormente a pesar de que sus incisivos y molares mantengan un estado saludable y adecuado para el triturado (no en todos los casos).

En el Servicio de Neurorehabilitación la evaluación de la anatomía y funcionalidad de las estructuras orofaciales implicadas en la masticación y por consiguiente, en la deglución del paciente, debe hacerse al inicio, durante y al final del tratamiento para determinar el estado en que se encuentra durante cada etapa del tratamiento, valorando así la evolución de la alteración, y ofrecer pautas a los familiares y a todos aquellos implicados en el cuidado y la atención del paciente.

Por último, apuntar que los objetivos de la rehabilitación de la masticación deben enfocarse a la búsqueda del normo-funcionamiento de las estructuras implicadas y a la búsqueda, adaptación y adecuación de métodos y técnicas que permitan compensar las deficiencias nutricionales resultantes de la alteración del funcionamiento de estas.

En próximos posts hablaremos con mayor detenimiento sobre cuáles son las principales alteraciones en la masticación y cómo intervenir en ellas. Mientras, para cualquier consulta, no dudes en contactar con cualquiera de nuestros centros de daño cerebral.

 

BIBLIOGRAFÍA:

  • Atlas de anatomía en ortofonía. Lenguaje y deglución. David H. McFarland. Ed: Elsevier- Masson.
  • Neurología para el Logopeda. Wanda G. Webb; Richard K. Adler. Ed: Elsevier-Masson. – www.definicionesmedicina.com
  • Guía para la reeducación de la deglución atípica y trastornos asociados. Salvador Borrás Sanchis, Vicent Rosell Clari. Ed: Nau llibres.
  • Aspectos teorico-prácticos de la intervención logopédica. Miguel Lázaro Lopez-Villaseñor. Ediciones de la UCM.
  • Manual de ortodoncia. Josep Maria Ustrell Torrent. Universitat de Barcelona Edicions.
  • Enfermedades neuromusculares: Bases para la intervención. Imanol Amayra Caro, Juan
    Fco. López Paz, Esther Lázaro Pérez. DeustoDigital
  • Evaluación y postevaluación en educación infantil: cómo evaluar y qué hacer después. V. Mir; T. Gómez, Ll. Carreras; M. Valentí; A. Nadal. Ed: Narcea
  • www.artnatomia.net

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