“Mi marido no es el mismo, se comporta como un niño y no tiene pelos en la lengua, hace que me avergüence continuamente” .“Ahora es como si mi pareja se hubiera convertido en mi hijo“

Al trabajar con familiares oímos continuamente este tipo de comentarios desesperados. Con frecuencia, las familias refieren cambios sutiles en su familiar que hace que su comportamiento no sea previsible, les desconcierta y les cuesta reconocer a la persona que era antes. Nuestro trabajo consiste en gran parte en informar y ayudarles a entender estas dificultades que no son tan evidentes como otras, pero provocan problemas de convivencia que rompen la dinámica familiar.

Como hemos comentado en anteriores post, el daño cerebral puede causar cambios en la personalidad y alteraciones conductuales en la persona que lo ha sufrido. Estos cambios pueden ser, tanto por la agudización de rasgos de personalidad previos, como por la aparición de conductas que no mostraba antes.

La desinhibición es una de las alteraciones de personalidad que aparece con más frecuencia. Las manifestaciones pueden ser:

  • Desinhibición social y/o sexual
  • Verborrea
  • Infantilismo
  • Euforia

Este tipo de secuelas pueden ser las que acaban dificultando la reincorporación social y laboral, deteriorar la vida en pareja e incluso entorpecer el mismo proceso de rehabilitación.

La conducta del paciente puede volverse irresponsable y desconsiderada para desesperación de la familia que, en ocasiones, ve que es el propio paciente el que justifica y vive de una forma positiva estos cambios, se siente más sincero y libre de convencionalismos. Pero, para vivir en sociedad tenemos que atenernos a normas y empatizar con las emociones que provocamos en el otro.

El papel de la familia y el entorno van a ser claves para ayudar al paciente a tomar conciencia de las consecuencias de su comportamiento. Tenemos que ser pacientes para encontrar el equilibrio entre comprender sin justificar.

El paso más importante es identificar estos cambios y entender que no dependen de su voluntad. Esto nos evitará discusiones infructuosas y malestar por las atribuciones que podamos estar haciendo.

Algunas herramientas que nos sirven para ayudar al paciente a identificar sus dificultades, preveer las consecuencias de su conducta y adecuar su comportamiento a las distintas situaciones sociales son:

  • El control farmacológico,
  • el entrenamiento en habilidades sociales y solución de problemas,
  • las técnicas de modificación de conducta
  • y los grupos para mejorar la conciencia de enfermedad

En próximos post profundizaremos en estas herramientas. Mientras, para cualquier consulta no dudes en contactar con cualquier de nuestros centros de daño cerebral.

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