La percepción visual de una persona puede sufrir cambios drásticos tras un daño cerebral

La percepción es un proceso cognitivo básico que nos permite captar, organizar y entender el entorno que nos rodea y los cambios que se producen en él, así como, los que se dan en nuestro propio cuerpo. La captación de la información se produce a través de los sentidos (vista, oído, olfato, tacto y gusto), siendo el sentido de la vista el más importante para el ser humano seguido de sentido del oído. La percepción visual nos permite, por tanto, dar significado a la información que recibimos o captamos a través del sentido de la vista.

La percepción visual de una persona puede sufrir cambios drásticos tras un daño cerebral, sobre todo, si la afectación se da en las áreas occipitales , temporales y parietales de nuestro cerebro.

El procesamiento de la información que recibimos a través del sentido de la vista, se realiza desde dos vías cerebrales fundamentalmente:

  • La vía dorsal (cortezas occipital y parietal): la vía del “dónde”, la visión para la acción, nos permite la localización del objeto, relación espacial, movimiento del objeto, mediante esta vía podemos esquivar un obstáculo de forma automática, saber a qué distancia se encuentra la taza para cogerla.
  • La vía ventral (cortezas occipital y temporal): la vía del “qué”, con esta vía podemos saber que objeto estamos viendo, nos da información sobre su color, tamaño, textura, forma, información que intercambiamos con las experiencias y aprendizajes anteriores guardados en nuestro cerebro y que nos permitirán saber de que se trata.

Aprovecharemos la distinción de las dos vías, para describir los trastornos de la percepción visual que se dan de manera más habitual, según la vía dañada, aunque el tramado cerebral está muy conectado y la percepción visual no es una excepción, pero sí hay algunas distinciones concretas. En este artículo describiremos los problemas de percepción visual que se producen si el daño cerebral se produce en la vía dorsal del cerebro (“vía del dónde”)

  • La afectación de la vía dorsal provoca:

1.- Síndrome de Balint: es un trastorno caracterizado porque el paciente percibe los estímulos visuales por partes y no como un todo. Aparece como síntoma característico apraxia oculomotora, es incapaz de fijar sus ojos sobre estímulos visuales concretos. Su mirada es desorganizada y herrática. No puede atender a más de un objeto a la vez, cuando dirige su atención a un estímulo, el resto desaparecen. Presenta ataxia óptica, dificultad para alcanzar los estímulos presentados visualmente, sin embargo, cualquier estímulo presentado con otra modalidad (auditiva, gustativa, táctil u olfativa) los puede localizar sin dificultad. Por ejemplo, el paciente se quita un cigarrillo de encima de la mano sin problemas, al notar que se esta quemando (estímulo táctil), pero no podría guiar sus movimientos si el cigarrillo esta quemando una servilleta frente a él, aunque lo esté viendo (ve las partes por separado, no el todo).

2.- Heminegligencia: se producen, generalmente, por afectación del hemisferio derecho. Los pacientes que sufren este trastorno, tienen serias dificultades para atender el lado izquierdo (contralateral a la lesión) de su cuerpo (heminegligencia corporal), así como, del medio que les rodea (heminegligencia espacial). Con frecuencia, se dejan la parte izquierda de la comida en el plato, no intentan ponerse la parte izquierda de la ropa al vestirse, leen solo la parte derecha de un texto, si caminan se chocan con puertas, obstáculos presentados en el lado izquierdo. Habitualmente, no suelen ser conscientes de sus déficits (anosognosia).

3.- Apraxia: los pacientes son incapaces de llevar a cabo los movimientos necesarios para llegar al objetivo, son movimientos que previamente fueron aprendidos, la causa de esta dificultad no puede ser explicada por problemas motores.  Las más habituales son:

– Apraxia visoconstructiva: el paciente no es capaz de llevar a cabo construcciones con cubos, puzles, copia de dibujo. Dificultad para planificar y ejecutar los movimientos necesarios para realizar estas tareas. La organización espacial se encuentra alterada.

– Apraxia ideomotora: dificultades para realizar movimientos o gestos a la orden o por imitación (por ejemplo. Despedirse, mover la cucharilla del té, cepillarse los dientes). Sin embargo, si los realizan de manera involuntaria.

4.- Dificultad para el reconocimiento de los objetos presentados con una posición de visión poco familiar. Los pacientes tienen problemas para reconocer un objeto si se le presenta de manera distinta a lo habitual (por ejemplo, podrían reconocer un vaso en la posición vertical (posición habitual de visión), pero no sabrían que es si la imagen del vaso es boca abajo (posición no familiar de visión).

5.- Alteración de la percepción de la profundidad, la orientación de las líneas y dificultad para identificar distancias.

En el próximo artículo, hablaremos sobre los problemas de percepción visual que aparecen cuando el daño cerebral se produce en la vía ventral del cerebro (“vía del qué”).

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