Principales síndromes afásicos

A lo largo de la historia ha habido una fuerte tendencia a subdividir la afasia en diferentes síntomas: habla fluida, comprensión dificultosa, repetición alterada, etc. La aparición conjunta de ciertos síntomas define un determinado síndrome afásico. Existe una gran heterogeneidad entre los pacientes que poseen un mismo síndrome, por lo que siempre es necesario estudiar a cada paciente de forma individual e interpretar sus trastornos para ser capaces de planificar un programa de rehabilitación adecuado.

La afasia global es aquella en la que tanto la expresión como la comprensión auditiva están gravemente afectadas. Inicialmente, el paciente puede presentar mutismo total, para posteriormente recuperar un mínimo de verbalización. Estas emisiones suelen ser estereotipias repetitivas que pueden ser usadas con una entonación expresiva. La comprensión auditiva está muy alterada, en ocasiones cuando la conversación es referida a temas relacionados con él puede ser bastante buena en comparación con su rendimiento en los tests formales de comprensión.

La afasia de Broca o motora se caracteriza por un lenguaje expresivo no fluido, pobremente articulado, compuesto por expresiones cortas y agramaticales y producciones con gran esfuerzo. Se observa una incapacidad para organizar las palabras de forma que la frase cumpla las reglas gramaticales. Este agramatismo provoca un habla telegráfica. La articulación y entonación de las palabras están alteradas. La comprensión auditiva está relativamente preservada, aunque se puede observar dificultades con los mensajes de sintaxis compleja.

La afasia transcortical motora se define por un lenguaje no fluido, este síndrome es similar al anterior, aunque el esfuerzo articulatorio es menos marcado. La repetición es normal o casi normal, lo que facilita la aparición de la ecolalia. En la fase aguda el paciente puede presentar mutismo. Durante los primeros estadios de la recuperación se produce la emisión de ecolalias y perseveraciones. La comprensión auditiva está relativamente preservada, presenta dificultades en el material complejo y secuencial.

La afasia de Wernicke o sensorial se presenta sin problemas en la realización fonética, ni reducción del lenguaje, por el contrario, su lenguaje expresivo goza de una fluidez normal o excesiva. Su discurso es difícil de comprender por las numerosas parafasias, dificultades en la denominación y oraciones incoherentes desde el punto de vista lógico o gramatical. La alteración más importante es la dificultad para comprender el lenguaje oral.

La afasia transcortical sensorial se caracteriza por el contraste entre los trastornos de la comprensión y la integridad de la repetición con tendencia ecolálica. Presentan un habla fluida, aunque manifiestan, como en el síndrome anterior, un discurso vacío con parafasias y neologismos. La comprensión auditiva está muy afectada.

La afasia de conducción es aquella en la que existen importantes trastornos del lenguaje espontáneo y sobre todo de la repetición, que se lleva a cabo con mucho esfuerzo y emitiendo numerosas parafasias. La conciencia del trastorno está preservada, como lo demuestran las tentativas de autocorrección. Poseen una dificultad grave para denominar, en el momento que se produce el esfuerzo por encontrar una palabra y su organización fonémica se produce una interrupción de la fluidez. La comprensión oral puede ser normal.

La afasia anómica se caracteriza por un lenguaje expresivo fluido, con una estructura y articulación adecuadas, en el que destaca una dificultad en la evocación de nombres. Como consecuencia, su discurso es lento y con numerosas interrupciones.

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Imagen extraída de www.definifición.de

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