Trastorno de Déficit de Atención y su diagnóstico

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El trastorno de déficit de atención (TDA) puede ser aislado o combinarse con hiperactividad (TDA-H).

Comprende una triada donde se afectan: la cognición, la conducta y las emociones, lo que se traduce normalmente en falta de atención, problemas de aprendizaje y comportamientos atípicos.

Los síntomas son:

–          excesiva actividad motora o verbal (hiperactividad)

–          marcada impulsividad

–          trastorno de atención sostenida

Su origen es neurobiológico, con una importante carga genética. Parece que existe una disfunción de las áreas frontales del cerebro que controla las funciones ejecutivas, que nos ayudan a autorregular el comportamiento y a mantener y dirigir la atención.

Afecta al 5% de los escolares en los países industrializados. Aparece en la infancia y suele diagnosticarse en torno a los 6 años. El diagnóstico precoz evita una mala evolución en el desarrollo personal, escolar, familiar y social. La incidencia es mayor entre los niños que entre las niñas.

No se diagnostica en base a una prueba diagnóstica concreta, ni debe hacerse únicamente basándose en una escala de evaluación o en datos observacionales, sino en un pormenorizado estudio, que incluye una entrevista o completa anamnesis donde se recoge toda la información del origen y evolución del trastorno; una exploración psicofísica, la administración de escalas cognitivas globales y específicas de atención, así como la aplicación de una serie de cuestionarios específicos que se administran a padres y educadores.

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Normalmente se siguen las pautas diagnósticas del Manual de Diagnóstico DSM-IV, donde deben aparecer al menos 6 síntomas y éstos deben manifestarse de forma continuada, al menos durante 6 meses y afectar a todos los ámbitos de la vida del niño.

No todos los niños desarrollan todos los síntomas ni presentan el mismo grado de afectación, de ahí que se distingan 3 subtipos según los síntomas predominantes:

–          hiperactivo-impulsivo

–          inatento

–          combinado

Siendo el subtipo combinado el más frecuente.

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El 90% de los niños tienen un cociente de inteligencia normal, siendo las capacidades verbales mejores que las manipulativo-prácticas. Son más lentos para escribir y necesitan tiempo extra para las actividades que hacen. Tienden a desarrollar fracaso escolar por los problemas de atención, concentración y aprendizaje y una cuarta parte tienen dificultades para leer o escribir.

El trastorno puede presentarse asociado a otros trastornos como Trastorno negativista-desafiante, Trastorno antisocial, Trastornos afectivos, Trastornos de tics, etc.

El tratamiento más eficaz, el más completo y el que ofrece mayores garantías de éxito, es el tratamiento psicológico cognitivo-conductual combinado con el farmacológico.

La intervención psicológica aborda la estimulación cognitiva para mejorar la dislexia, disgrafia, aprendizaje y memoria, atención, dispraxia, lectura, lateralización, etc., también provee información muy útil a padres y educadores, estableciendo pautas para el manejo conductual. Es importante que en el tratamiento estén implicados y trabajen de forma coordinada el terapeuta, el profesor y la familia.

Los fármacos más utilizados son los psicoestimulantes, como el metilfenidato, que constituyen los fármacos de primera elección, existen otras alternativas a éstos, como la atomoxetina. Los fármacos actúan básicamente ayudando a la neurotransmisión sináptica, alargando la permanencia de los neurotransmisores en las sinapsis, por lo que  contribuyen a normalizar la función cerebral y a mejorar los síntomas.

La totalidad de los niños diagnosticados y tratados precózmente van superando el trastorno con facilidad y control, llegando a la juventud sin apenas síntomas, y en la madurez no tienen mayores trastornos, aunque en algunos casos pueden persistir algunos síntomas residuales (TDA-H R).

Si estás interesado en obtener más información sobre esta temática o en solicitar un cita, no dudes en contactar con nosotros.

Referencia: E. Garrido-Landívar (2010). Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDA-H). Madrid, CEPE S.L.

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