bordaje en fisioterapia del traumatismo craneoencefálico infantil

Conviene comenzar el post definiendo qué es el Traumatismo Craneoencefálico Infantil. Éste, es el resultado de un agente externo sobre el cráneo del niño/a y su contenido. Actúa habitualmente con violencia física capaz de producir alteraciones anatómicas, funcionales o ambas, en los mismos. Provoca dos tipos de lesiones: una primaria, la cual es causa directa del impacto; y otras secundarias, que son consecuencia de las complicaciones locales.

Dependiendo de la localización del impacto, la zona afectada y el contragolpe; habrá unos síntomas u otros. Esto quiere decir, que el traumatismo da lugar a un grupo muy heterogéneo de pacientes.

Usamos la escala Glasgow Pediátrica, la cual valora la respuesta motora, la respuesta verbal y la apertura de ojos en el momento del traumatismo. Ésta permite valorar la gravedad del traumatismo y llevar un mejor seguimiento del niño.

Tras esta pequeña introducción, debemos centrarnos en la descripción del tratamiento de fisioterapia. A continuación, se detalla un pequeño esquema orientativo que va a depender siempre de la valoración inicial y evolución en cada caso. El abordaje terapeútico de un TCE grave se divide en tres etapas:

Aguda: Niño en coma

Los objetivos en esta fase deben ser:

  • evitar la aparición de escaras, usando un colchón adecuado antiescaras
  • proteger los puntos de fricción
  • mejorar la función respiratoria, mediante drenaje bronquial
  • hacer terapia manual y cambios posturales cada día (en la medida de lo posible)
  • es útil el uso de férulas para asegurar la consecución de dichos objetivos

Subaguda: Salida del coma

Hay que tener en cuenta que el niño debe tener un entorno rico en estímulos (aunque sin sobreestimulación) y contar siempre con la implicación de la familia.

Los objetivos del tratamiento son inicialmente:

  • tratar el dolor cervical haciendo uso de diversas técnicas como: terapia manual, termoterapia, estiramientos…
  • reeducar el control de la cabeza; buscando diferentes posiciones para trabajar el enderezamiento de la cabeza: primero a favor de la gravedad y luego contra gravedad, haciendo así aumentar la fuerza de la musculatura.
  • continuar con fisioterapia respiratoria: para evitar infecciones y mejorar la capacidad pulmonar.
  • prevenir deformidades; mediante movilizaciones pasivas, uso de férulas, reducir el tono muscular y favorecer cambios posturales, en la medida de lo posible deben ser activos por parte del niño.
  • estimular a nivel global: introducir actividades cada vez más activas

Los objetivos del tratamiento posteriormente son:

  • control sentado: al principio puede usar un asiento pélvico, aporta una superficie dura y da estabilidad, así puede empezar a trabajar el tronco en posición vertical e ir ganando fuerza muscular. Posteriormente debemos ir retirando el uso de ayudas técnicas si fuera posible, con el fin de que sea un trabajo más activo por parte del niño.
  • reeducar cambios posturales: Enseñar a pasar de tumbado boca arriba a boca abajo, de tumbado a sentado, de sentado a de pie y ser capaz de levantarse del suelo…Todo ello con la finalidad de dar autonomía
  • control de pie: Empezará con uso de ayudas como un plano inclinado, un standing o simplemente asistida, esta última se puede usar cuando ya hay más control por parte del niño e implica la interacción de muchos sistemas, no solo el motor.
  • conseguir la marcha: Puede ser facilitada por una o dos personas o con uso de ayudas técnicas, tanto andadores como férulas para facilitar el paso ( Dafo´s)
  • adquirir otras habilidades motrices como subir escaleras, diferentes tipos de marcha…Llegar a este último es cuestión de tiempo y de la evolución del niño.

En dicho plan de tratamiento no podemos olvidar la relevancia que tiene el trabajo en el suelo y la organización y planificación del movimiento, facilitando la integración del movimiento en relación con el espacio.

Fase de secuelas

Depende de muchos factores pero los déficits habituales pueden ser algunos de estos:

  • Deficits motores: como espasticidad, problemas de equilibrio, trastornos del movimiento como pueden ser temblores, mala coordinación, incapacidad para planificar movimientos. Problemas para tragar…
  • Déficits cognitivos: confusión menor concentración, problemas de memoria, dificultad para la resolución de problemas, alteraciones en la conciencia de uno mismo…
  • Déficits sensoriales o de percepción: cambios en la vista, oído, olfato…dificultad de entender la relación de su cuerpo en el espacio o problemas de sensibilidad.

La suma o no de varios déficits y la evolución que haya tenido van a determinar el grado de dependencia en el día a día.

Contacto: centros de daño cerebral
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Bibliografía aportada:

– TCE Alicia Manzanas. Apuntes de postgrado en pediatría. ICSE elx 2004/2005

– Articulo traumatismo cráneoencefálico. Franscisco J. Cambra y Antonio Palomeque

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