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Presentamos hoy el caso de L.B, una paciente que realiza rehabilitación en nuestro servicio del Hospital NISA Sevilla-Aljarafe.

L.B sufrió una hemorragia cerebral hace un año y ocho meses, y tras un mes en coma, y varios meses de hospitalización, le dieron el alta y regresó a su domicilio. Hace un año, aproximadamente, acudió por primera vez al hospital. Cuando la visitamos, su estado neurológico era compatible con el diagnóstico de Estado de Mínima Conciencia, con 12 puntos en la escala CRS y 5 puntos en la escala PALOC, tras valoración experta por nuestro equipo de neuropsicólogas.

La escala CRS (Coma Recovery Scale), mide 23 ítems subdivididos en respuestas hieráticas auditivas, visuales, motoras, oromotoras, de comunicación y de atención arousal, con el objetivo de dotar a los pacientes con desórdenes de la conciencia, derivados de un daño cerebral adquirido, de un diagnóstico apropiado. A mayor número de respuestas, los pacientes examinados obtienen una mayor puntuación (entre 0 y 23 puntos). Así por ejemplo mide la respuesta que tiene un paciente ante la estimulación dolorosa, el seguimiento visual de estímulos, o el uso funcional de objetos cotidianos como un peine, o un cepillo de dientes. La escala PALOC, se utiliza para incluir a los pacientes con alteración de conciencia en diferentes niveles de conciencia, de manera que sean medibles y diagnosticables. Así podremos determinar si el estado neurológico del paciente es de coma, de síndrome de vigilia sin respuesta o de Estado de Mínima Conciencia. El coma, obtiene la puntuación de 1 y el máximo nivel, la puntuación de 8. Cuando el paciente supera dicha puntuación pasa a estar en un nivel de conciencia superior y a una fase de estado confusional.

El estado de L.B, por tanto, según la escala PALOC, era un Estado de Mínima Conciencia, con un nivel de atención arousal fluctuante (entre la somnolencia y la vigilia) de 5 puntos.

L.B. inició un programa de rehabilitación intensiva, con seis horas semanales (tres días a la semana, dos horas cada día), con fisioterapia y estimulación cognitiva. Al mes de tratamiento, decidimos aplicar nuestro protocolo farmacológico para estados alterados de conciencia. Uno de los fármacos, el zolpidem, no tuvo el efecto paradójico esperado y se retiró. Proseguimos con el resto de fármacos del protocolo, objetivando que la paciente cada vez iniciaba más y más respuestas, en concreto con dos de los fármacos administrados simultáneamente, la fluoxetina y el amantadine.

La puntuación en la escala CRS pasó a 17 puntos, y a un 6 en la escala PALOC. La evolución ha sido realmente espectacular.

Tanto es así que la paciente ha iniciado hasta la fonación, si bien por el momento las palabras son ininteligibles.

La familia también ha tenido un papel crucial durante todo este proceso y continúa teniéndolo. Cada día amorosamente, la visten y preparan bien hermosa, como si a una fiesta la llevaran, como si ese día fuera el más especial de su vida. Hay mucho cariño en sus cuidados, en su trato y conversaciones.

La presencia de nuestra protagonista es realmente elegante y serena, como la de una gran dama. L.B siempre ha sido y es eso: toda una SEÑORA, toda una GRAN DAMA.

Contacto: centros de daño cerebral
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