La sensibilidad es la facultad de un ser vivo de percibir estímulos externos e internos a través de los sentidos.

Es conveniente desde el punto de vista clínico considerar los siguientes tipos de sensibilidad:

  1. Superficial o extereoceptiva: se origina en los receptores de la piel y las mucosas e incluye las sensaciones táctil, dolorosa y térmica
  2. Profunda o propioceptiva: se inicia en los receptores localizados en ligamentos, tendones, músculos y huesos. En este tipo de sensibilidad se incluye el sentido de posición, movimiento y vibración
  3. Visceral o intereoceptiva: se origina en los receptores localizados en nuestras vísceras abdominales y torácicas y nos informan del dolor en dichas zonas
  4. Cortical o combinada: hace referencia al análisis e integración a nivel cerebral de las sensibilidades superficial y profunda

Desde rehabilitación es muy importante la evaluación sensitiva especialmente la superficial y la profunda, ya que van a ser un predictor de como actuaremos con el entorno. Por ejemplo, para beber de un vaso necesitamos sentir el vaso en nuestra mano, sentir si está frío o caliente y sentir en todo momento cómo se encuentra posicionado nuestro brazo. Lo mismo ocurre para caminar, necesitamos sentir el apoyo de nuestro pie en el suelo, en una piedra, en la arena,…

VALORACIÓN DE LA SENSIBILIDAD SUPERFICIAL

  • Sensibilidad táctil: la valoraremos utilizando un algodón o pincel, realizando toques y pases sobre la piel y preguntando al paciente qué sensación tiene y cuántas veces ha sido tocado

Valoración de la sensibilidad en pacientes con daño cerebral. Sensibilidad táctil

  • Sensibilidad térmica: utilizaremos estímulos fríos y calientes (dos vasos de agua a diferentes temperaturas)

Valoración de la sensibilidad en pacientes con daño cerebral

  • Sensibilidad dolorosa: se valorará con una aguja, utilizando una técnica similar a la usada en la exploración táctil

Valoración de la sensibilidad en pacientes con daño cerebral

VALORACIÓN SENSIBILIDAD PROFUNDA

  • Sensibilidad vibratoria (palestesia): se explora aplicando sobre las eminencias óseas del paciente un diapasón . Este instrumento se hace vibrar golpeando con la palma de la mano y se sitúa su extremo sobre la prominencia ósea. Al paciente, que mantiene los ojos cerrados, se le pregunta qué siente.

Valoración de la sensibilidad en pacientes con daño cerebral

  • Sensibilidad propioceptiva: colocaremos la extremidad en una posición y el paciente tiene que ser capaz de reproducir con la otra extremidad, la posición en la que se ha colocado pasivamente la extremidad simétrica sin necesidad de control visual. En el caso de que no sea posible por afectación bilateral, le preguntaremos que reconozca como está posicionada la extremidad.

Valoración de la sensibilidad en pacientes con daño cerebral

VALORACIÓN SENSIBILIDAD CORTICAL

  • Estereognosia: consiste en determinar si el paciente es capaz de percibir y reconocer un objeto familiar ( monedas, llave, lápiz…) mediante la palpación con la mano y con los ojos cerrados.

Valoración de la sensibilidad en pacientes con daño cerebral

  • Grafestesia: consiste en la identificación de números, letras o figuras geométricas simples (triángulo, círculo, cruz) trazados a través de la piel por el examinador.

Valoración de la sensibilidad en pacientes con daño cerebral

  • Fenómeno de extinción: simultáneamente, se estimulan dos áreas simétricas de la superficie del cuerpo. Entonces se le pregunta al paciente si se le estimuló en una o en las dos áreas. Normalmente, debe sentir ambas.

Valoración de la sensibilidad en pacientes con daño cerebral

  • Discriminación de dos puntos: la discriminación de dos puntos consiste en la diferenciación del estímulo de dos áreas a distancias variables en la piel. Se explora con un compás de puntas romas o aplicando los lados de dos agujas en la piel simultáneamente, para determinar la distancia mínima a la que el paciente deja de discriminar los dos estímulos y los empieza a sentir como uno solo.

Valoración de la sensibilidad en pacientes con daño cerebral

Siempre tenemos que tener en cuenta si la pérdida de sensibilidad es total o parcial. En caso de déficit sensitivo, siempre tendremos que tener precaución por el riesgo de quemaduras. Un ejemplo llevado a la vida diaria es el momento en la cocina o en la ducha, si hay problemas de sensibilidad y no comprobamos antes la temperatura podemos causar una quemadura.

Sin embargo, el hecho de tener un déficit sensitivo no significa que el paciente no pueda realizar actividades en las que hay una fuente de calor, simplemente tenemos que tener más precaución.

Contacto: centros de daño cerebral
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