Daño Cerebral Adquirido

“Aquellas lesiones de cualquier origen que se producen de forma aguda en las estructuras cerebrales en personas que han nacido sin ningún tipo de daño, y que causan en el individuo un deterioro neurológico permanente respecto a la situación previa, lo que condiciona un menoscabo de su capacidad funcional y de su calidad de vida.”

De esta definición se pueden extraer cuatro criterios que deberían cumplirse para que un caso sea catalogado de Daño Cerebral Adquirido (DCA)

La lesión afecta a parte o a la totalidad del encéfalo (cerebro, tronco cerebral y cerebelo

El debut clínico de la lesión es agudo (se produce en un periodo de tiempo de segundos a pocos días)

Existe una deficiencia como consecuencia de la lesión, que es objetivable a través de la exploración clínica o una prueba diagnóstica

Esta deficiencia produce un deterioro del funcionamiento y de la calidad de vida de la persona respecto a la situación previa

Terapia ocupacional. Servicio de Neurorehabilitación de hospitales Nisa

En su esencia, el daño cerebral adquirido es por tanto un concepto heterogéneo debido a tres aspectos fundamentales

Puede deberse a múltiples causas. No tiene una etiología única.

No se trata de un síndrome clínico definido. La afectación de sistemas funcionales cerebrales puede ser única o múltiple, con grados de gravedad que pueden ser variables en cada uno de ellos.

La evolución es también variable.

CAUSAS

Desde el punto de vista de su frecuencia de aparición, los dos grandes grupos de pacientes con DCA incluyen los traumatismos craneoencefálicos (TCE) y los ictus; la tercera causa en frecuencia es la encefalopatía anóxica. Otro grupo de enfermedades aún menos frecuentes como causa de DCA serían las infecciones del sistema nervioso central (SNC). El efecto de los tóxicos, agentes físicos, los tumores cerebrales y las enfermedades inflamatorias autoinmunes del SNC constituyen causas memos habituales de DCA. En la tabla 1 se expone un listado de las etiologías del DCA.

La importancia global de cada una de estas causas viene determinada por su repercusión sociosanitaria. Para estimarla, debemos considerar principalmente tres factores epidemiológicos.

Su frecuencia global, tanto su incidencia (tasa de casos nuevos por año) como su prevalencia (tasa de casos totales acumulados en un momento dado)

El perfil de la población afectada (edad, situación laboral, etc.)

La gravedad de las deficiencias secundarias a la lesión

La repercusión sociosanitaria de cada una de las causas de DCA será mayor cuanto mayor sea su frecuencia, más joven la población afectada y más graves las deficiencias. No debemos olvidar además que las consecuencias del DCA alcanzan también al entorno del paciente, especialmente a sus familiares por lo que deben ser parte importante del abordaje terapeútico.

EL DAÑO CEREBRAL EN CIFRAS

Dada la heterogeneidad propia del DCA, la dimensión epidemiológica del problema no es fácil de definir. Los datos de la Encuesta de Discapacidad, Autonomía Personal y Situaciones de Dependencia (EDAD) (INE, 2008) nos puedan ofrecer una idea aproximada del problema al que nos enfrentamos. De acuerdo a esta encuesta:

En España residen 420.064 personas con daño cerebral adquirido.
El 78% de estas casos se deben a accidentes cerebrovasculares mientras que el 22% restante corresponde al resto de las causas del Daño Cerebral Adquirido (TCE, anoxias, tumores e infecciones cerebrales).
Los problemas mas frecuentes de los pacientes con DCA son las deficiencias de movilidad, autocuidado, actividades domésticas, aprendizaje, conocimiento y comunicación.

Tabla 2. Distribución de personas con daño cerebral adquirido según tipo de discapacidad y causa del daño cerebral. Datos de la encuesta de Discapacidad, autonomía personal y situaciones de dependencia. (EDAD, 2008)

Discapacidad DCA por accidentes cerebrovasculares

Visión

31%

Audición

26%

Comunicación

39%

Aprendizaje y aplicación de conocimiento

34%

Movilidad

86%

Autocuidado

74%

Vida doméstica

75%

Interacciones personales

30%

Discapacidad DCA por otras causas

Visión

19%

Audición

15%

Comunicación

62%

Aprendizaje y aplicación de conocimiento

63%

Movilidad

72%

Autocuidado

73%

Vida doméstica

73%

Interacciones personales

55%

Al considerar la distribución por edad y sexo, un 52,5% de las personas con DCA son mujeres frente a un 47,5% de varones. Sin embargo, al atender a la edad, la proporción entre hombres y mujeres cambia. Así, en el grupo de edad de 6 a 64 años los varones superan a las mujeres con porcentajes del 57,9% y el 42,1% respectivamente. Los datos por edad indican el peso de las personas de 65 años y más en esta población: representan el 65,03% de las personas con DCA frente a un 34,97% de personas por debajo de esa edad.

Tabla 3. Personas con daño cerebral adquirido según la causa por la que se produce Datos de la encuesta de Discapacidad, autonomía personal y situaciones de dependencia. (EDAD, 2008)

Edad DCA

Tabla 4. Personas con DCA según sexo y tramos de edad (España, 2008). Datos de la encuesta de discapacidad, autonomía personal y situaciones de dependencia. (EDAD, 2008)

Hombres de 6 a 64 años

43%

Hombres de 65 y más años

57.4%

Mujeres de 6 a 64 años

28.1%

Mujeres de 65 y más años

72%

En global, la tasa de prevalencia de personas con daño cerebral en nuestro país es de 9.3/1000 habitantes (8.9 en varones y 9.7 en mujeres) con un máximo de 13.1 en Galicia y un mínimo de 5.8 en La Rioja .

Por etiología las tasas de prevalencia son de 7.3/1000 personas con DCA tras un ictus (6.7 en varones y 7.8 en mujeres) y de 2/1000 (2.2 en varones y 1.8 en mujeres) por otras causas. Como se puede apreciar, la causa más prevalente de daño cerebral en nuestro país es el ictus aunque entre los pacientes más jóvenes la principal causa son los TCE.

Dado que no todas las lesiones cerebrales adquiridas generan un mismo nivel de discapacidad una forma interesante de analizar los datos de la encuesta EDAD es analizar la repercusión de la lesión cerebral sobre determinadas funciones o actividades básicas de la persona como pueden ser las llamadas actividades básicas de la vida diaria (ABVD) que incluyen comida, aseo, higiene, limpieza y alimentación , entre otras. Según los resultados detallados de la Encuesta, 375.912 personas con DCA presentan alguna discapacidad para las ABVD (89%). El 71% de estas personas no puede realizar alguna de estas actividades si no recibe algún tipo de ayuda.

IV. EL COSTE DEL DAÑO CEREBRAL

Las enfermedades mentales son, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, la causa mas frecuente de pérdida de Calidad de Vida Relacionada con la salud (CVRS) en nuestro continente.

Estas enfermedades provocan alrededor de un 25% de la perdida global de CVRS provocada por todas las enfermedades. En concreto, las enfermedades orgánicas cerebrales representan un 35% de la carga total de todas las enfermedades. El ictus ocupa el segundo lugar en cuanto a la carga de enfermedad en Europa (responsable del 6,8% de la pérdida de Años de Vida Ajustados por Discapacidad ­AVAD), mientras que los accidentes de tráfico ocupan el séptimo lugar (2,5%). De acuerdo a estos datos, no es de extrañar que el coste del tratamiento de esta patología sea muy elevado.

En estudios de costes de la atención al DCA deben considerarse los costes directos tanto asistenciales o profesionales como no profesionales (derivados de cuidadores y familia), así como los costes indirectos, entendidos como tales aquellos asociados con la pérdida de producción de bienes y servicios que ocasiona una enfermedad. En términos globales, de acuerdo a un estudio del 2011 abarcando la comunidad foral de Navarra y el Pais Vasco, la carga económica total de la atención al paciente con secuelas provocadas por un DCA en dicha área se ha calculado en unos 382,12 millones de euros por año distribuido entre los 215,27 y 166,87 millones de euros de cuidados formales e informales respectivamente. Extrapolando estas cifras a nivel nacional el coste total excede los 3.000 millones de euros/año con un coste medio por individuo estimado en torno a 21.040 euros por año.

V. BENEFICIOS DE LA REHABILITACIÓN

Los beneficios que desde el punto de vista económico suponen la puesta en marcha e inclusión de los pacientes que han sufrido un DCA de cualquier etiología en programas de rehabilitación precoces, intensivos, específicos y prolongados han sido demostrados tanto en fases iniciales de la enfermedad como en fases tardías.

En fases agudas de la enfermedad, se ha estimado que la inclusión precoz en programas de rehabilitación reduce los tiempos de estancia hospitalaria, con el consecuente abaratamiento de costes que ello supone, estimado en torno a 40.000 $ por paciente.

En periodos de atención mas crónicos, los programas de rehabilitación han demostrado un aumento en la tasa de reinserción familiar y laboral en los pacientes mas leves y una reducción en la necesidad de cuidados, especialmente en los pacientes más graves. Respecto a la necesidad de cuidados especializados, se ha comparado el coste y el beneficio de rehabilitar estos pacientes en programas específicos de rehabilitación o sin estos beneficios. De acuerdo a estos estudios, aunque globalmente estos programas son costosos, el gasto suele amortizarse considerando la esperanza de vida de estos pacientes, de manera que en términos de coste­eficacia resultan claramente superiores a tratamientos no específicos. Los beneficios en términos de coste de los diferentes tratamientos abarcan tanto la esfera motora como la cognitiva­conductual.