Precauciones estivales: consejos prácticos para el baño en piscinas

Fisioterapia en piscina en el Servicio de NeuroRehabilitación del Hospital Vithas Nisa Aguas Vivas

En este post vamos a tratar los factores que van a favorecer la entrada de una persona con daño cerebral en una piscina privada o pública de un chalet, viviendas unifamiliares, complejo de apartamentos, urbanizaciones, hotel,… mejorando la accesibilidad al recinto, dando opciones para disfrutar del tiempo en el agua y especificando los consejos más importantes para disminuir los riesgos a la hora de convertirnos en usuarios de una piscina.

Ahora que tenemos el verano a la vuelta de la esquina nos vienen a la mente las típicas situaciones estivales: la gente vistiendo de corto para combatir el sofocante calor, hidratarnos a diario con bebidas bien fresquitas, salir a pasar el día con la familia y amigos, ir de vacaciones y sobre todo… Allí donde estemos, estar cerca de una playa o una piscina, nuestros mejores aliados para combatir el calor.

Piscinas accesibles y adaptadas

Lo ideal sería que la piscina fuese accesible y adaptada para todas las personas. Esto es complicado porque la mayoría de los diseños tradicionales de las piscinas no resultan accesibles o no tienen ningún tipo de adaptación. Sólo hay que pensar en la piscina que tenemos o tienen algún familiar o amigo en su chalet, urbanización o vivienda unifamiliar para hacernos una idea.

Aspectos a tener en cuenta en las piscinas

A continuación, se especifican los aspectos más importantes sobre las instalaciones de estos recintos y las medidas personales a tener en cuenta:

  1. La entrada a la piscina se recomienda que sea una rampa con pendiente con pocos grados de inclinación y con una barandilla para que sea accesible tanto para personas que caminan como para aquellas que van en silla de ruedas (hay sillas de ruedas específicas para que se puedan introducir en la piscina). Claro que si ésta no es nuestra situación, tendríamos que ver cuáles son nuestras necesidades.
    Si nuestro familiar no realiza marcha en medio seco o la realiza de forma costosa y sin mucha seguridad, realizar la entrada con silla específica, elevadores o grúa para piscinas. Y si no poseemos ninguno de los dos medios para poder introducir a la persona con DCA dentro de la piscina tenemos que tener en cuenta que hay empresas que llegan a alquilar estos dispositivos para los meses de verano, llegando a realizar ellos mismos el montaje de la grúa o el elevador si fuese necesario.
    Si la piscina no dispone de ningún mecanismo de los anteriores, para facilitar el acceso a la piscina se puede realizar el acceso con ayuda de varias personas y siempre que hayan sido instruidas por un profesional.
  2. Evitar horas de mayor radiación solar, es decir, intentaremos no estar en la piscina las horas cuando el calor es más elevado. Del mismo modo evitaremos estar tiempos prolongados dentro de la piscina y de exposición al sol, por peligro de sufrir lipotimias. Intentaremos proteger la cabeza del sol si es posible con alguna gorra, pañuelo, sombrero, etc.
  3. Cuando estemos expuestos al sol tenemos que estar bien hidratados en todo momento, ya que dentro de la piscina no notamos la sudoración tanto como si estuviéramos fuera de la misma.
  4. Está contraindicado que la persona entre con heridas o úlceras. Para  hacerlo debería estar prescrito por un facultativo.
  5. Tener en cuenta la profundidad de la piscina y la altura de la persona. Con ello, sabremos si la persona va a poder hacer pie en el suelo de la piscina o no.
  6. Si la persona tiene traqueotomía o PEG se debería hablar con los facultativos para consultar si es adecuado introducir a la persona dentro de la piscina y, en el caso de hacerlo, si hay que utilizar apósitos específicos para cubrir la zona.
  7. Hay pacientes que tienen fobia al agua ya que no se sienten seguros, en estos casos no introducirles dentro.
  8. Temperatura del agua. Es interesante recordar que el agua caliente mejora el tono, mientras que el agua fría aumenta la espasticidad.
  9. Hay que considerar si la piel de la persona es sensible a algún producto que lleva la piscina.
  10. Saber si la persona posee control de esfínteres o tiene incontinencia urinaria, fecal o ambas. Para esos casos, debemos saber que hay pañales especiales para piscinas.
  11. Si la persona tiene una conducta impulsiva debemos tener cuidado, ya que puede haber algún accidente
  12. Problemas respiratorios y cardíacos, si existen hay que preguntar a un facultativo.
  13. No es conveniente introducir en piscina a personas con cierto grado de agitación.
  14. Tener en cuenta si la persona posee control cefálico y/o tronco.
  15. Evitar superficies resbaladizas en los alrededores de la piscina.
  16. Cuidado con sumergir la cabeza dentro del agua (seguir la pautas del fisioterpeuta y de los logopedas si la persona tuviese disfagia).
  17. Si pueden realizar o no la bipedestación. Es importante utilizar material accesorio para la flotación o si la pierna afecta flota colocar lastres.
  18. Valorar si la persona necesita algún dispositivo ortopédico para poder ponerse de pie o realizar marcha.
  19. Utilizar calzado específico para piscina si necesita algún dispositivo ortopédico para el pie y evitar resbalones.
  20. Conocer el nivel de la capacidad de flotación de la persona y su capacidad para nadar.

Por último, recordemos que la persona con daño cerebral que presenta alguna dificultad para el acceso o la estancia en la piscina debe ir acompañado siempre por otra persona para garantizar su seguridad. Ante la duda, es mejor no introducirnos con ellos en la piscina.

Recordar también que cada caso es diferente y que siempre es conveniente ponerse en  contacto con los profesionales de las diferentes áreas para conocer sus pautas y consejos al respecto.

Área de fisioterapia del Servicio de NeuroRehabilitación del Hospital Vithas Nisa Valencia al Mar.

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