La agrafía se puede definir como una pérdida parcial o total en la habilidad para producir lenguaje escrito, causada por algún tipo de daño cerebral. La habilidad para escribir puede alterarse como consecuencia de defectos lingüísticos (afasias), pero otros elementos, no relacionados con el lenguaje mismo (por ejemplo, motor y espacial), también participan en la capacidad para escribir.

En este post queremos hacer especial mención a la agrafía de tipo afásico, concretamente a aquella asociada a la afasia motora (tipo Broca según la clasificación de Benson & Ardilla, 1996).

Escribir supone por lo menos:

  • Un conocimiento de los códigos del lenguaje (fonemas, palabras).
  • Una habilidad para convertir los fonemas en grafemas
  • Un conocimiento del sistema grafémico (alfabeto)
  • Una habilidad para la realización de movimientos finos
  • Un manejo adecuado del espacio que permita distribuir, juntar y separar letras

Los pacientes con afasia presentan defectos lingüísticos fundamentales, que se manifiestan tanto en su lenguaje oral expresivo, como en su escritura. La agrafía es entonces una consecuencia de este defecto lingüístico y es paralela a las dificultades en el lenguaje oral.

Características psicolingüísticas de las afasias motoras

Haremos un breve repaso por las características psicolingüísticas de las afasias motoras:

La expresión verbal de un paciente con afasia motora puede ir desde la supresión total del mismo, pasando por el uso de estereotipias verbales, lenguaje automático, o un lenguaje proposicional agramático.

Cuando analizamos la articulación de un paciente con afasia motora podemos encontrar bastantes similitudes con su lenguaje escrito.

Al estudiar los mecanismos articulatorios en un paciente con reducción importante de la expresión verbal, en general aparece un conjunto de distorsiones y déficit en la capacidad para emitir fonemas, cuyas características finales dependen de los mecanismos neurolingüísticos involucrados en la lesión. En algunos casos se produce el trastorno conocido clásicamente como “síndrome de desintegración fonética” y en otros casos se producen los fenómenos de parafasias fonémicas, con neologismos y jerga fonémica.

El “síndrome de desintegración fonética” presenta una serie de distorsiones de los fonemas que de forma vaga parecen reproducir las deformaciones propias del lenguaje infantil. De esta manera, pueden aparecer todo tipo de deformaciones (elisiones, asimilaciones, sustituciones, metátesis, epéntesis) en el lenguaje de la afasia motora, combinados de forma abigarrada.

En casos menos graves, el déficit articulatorio da lugar a parafasias en el lenguaje oral.

Una parafasia consiste en la utilización de fonemas, sílabas o nombres erróneos, en lugar de los fonemas, sílabas o nombres adecuados. De esta forma pueden aparecer errores tales como:

  • Simplificación silábica: /tres/> /tes/
  • Anticipación: /tela/> /lela/
  • Perseveración: /peso/>/pepo/
  • Sustitución de fonemas fricativos /f/-/s/-/j/ por oclusivos /p/-/t/-/k/

AGRAFÍA EN LA AFASIA DE BROCA

Aunque la bibliografía clasifica esta agrafía como propia de la afasia de Broca, podemos encontrar características en la escritura semejantes en otros tipos de afasias motoras.

Los pacientes con afasia de Broca muestran trastornos en su escritura claramente correlacionadas con su defecto lingüístico fundamental. Su escritura es lenta, difícil, torpe, abreviada y agramática. Se observan paragrafías literales debidas a anticipaciones (pelo >lelo), perseveraciones (pepo>pelo) y omisiones de letras, particularmente en conjuntos silábicos (libro>libo). Las letras están pobremente formadas y distribuidas.

El paciente, frecuentemente hemiparético, se ve obligado a escribir con su mano izquierda no dominante. Esto implica una dificultad adicional. Por lo tanto, las dificultades halladas en su escritura no sólo son el resultado del defecto lingüístico (agrafía afásica) sino también de su torpeza para escribir con su mano no dominante.

Al valorar la escritura debemos tener en cuenta cuatro áreas:

  1. Escritura automática: consiste en trazos o palabras que están consolidados debido a que se han realizado de manera repetitiva y, por lo tanto pueden permanecer intactos aun después de una lesión cerebral. Un ejemplo es la firma, o la escritura de los números del 1 al 10.
  2. Se mide la integración visomotora y se ponen en evidencia las alteraciones en la atención y en la percepción visual, tales como omisiones y sustituciones de grafías o de palabras.
  3. Dictado: es posible detectar dificultades en la integración auditivo motora y en la discriminación fonológica. Hay que analizar si existen omisiones y sustituciones de grafemas así como fallas ortográficas.
  4. Escritura espontánea: debe escribir un texto, a partir de una lámina o con base en un tema propuesto. Aquí es posible valorar la producción escrita en términos de cantidad de palabras y oraciones (palabras por oración), la estructuración morfosintáctica, la coherencia del mensaje y la capacidad de transmitir información.

A continuación os presentamos varios ejemplos de la escritura en dos pacientes con afasia motora:

  1. Escritura a la copia
    Ejemplo de escritura en paciente con afasia motora realizando un ejercicio de escritura a la copia
  2. Escritura automática
  3. Escritura al dictado
  4. Ejercicio de fluidez verbal
    Ejercicio de fluidez verbal. Paciente Afasia
  5. Escritura al dictado de frases
    Ejemplo de escritura en paciente con afasia motora realizando un dictado de frases.

 

Bibliografía

J.M. Vendrell. La afasia: semiología y tipos clínicos. [REV NEUROL 2001; 32:975-80]

Ardila A. (2006). Las afasias.

González Lázaro P. y González Ortuño B. (2012). Afasia: de la teoría a la práctica.

Borregón Sanz S. y González Calvo A. (2000). La afasia. Exploración, diagnóstico y tratamiento.

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