¿Cómo plantearnos un adecuado ajuste de metas tras un daño cerebral?

Conciencia de deficit para tener un ajuste de propósitos adecuado

Acaba de comenzar un nuevo año, y con él llegan los nuevos propósitos. También tras sufrir un daño cerebral. Por eso, nosotros creemos que es necesario proponerse nuevos objetivos, nuevos retos, nuevas metas a alcanzar, pero estas metas tienen que estar ajustadas a la nueva realidad que tenemos.

El cómo proponernos metas adecuadas, tras un daño cerebral está muy relacionado con tener una adecuada conciencia de déficit, de hecho es una de las fases que completan el tratamiento de la esta compleja alteración que es la anosognosia o falta de conciencia de enfermedad. Ya sabemos que cuando tenemos una conciencia de déficit inadecuada no podemos valorar las fortalezas y debilidades propias con objetividad ni las implicaciones de estas para la vida diaria.

La anosognosia es una alteración muy común, aparece entre el 45 y el 97 % de los pacientes con daño cerebral y está muy documentada después de daño de diferentes etiología, ya sea en traumatismos, ictus, procesos tumorales o enfermedades neurodegenerativas. La patogénesis que hay detrás de este déficit no es totalmente conocida aún, pero fundamentalmente se relaciona con la alteración en las conexiones de los sistemas parietales, con los sistemas ejecutivos prefrontales y predominantemente en el hemisferio derecho. Lo que sí es bien sabido es que el nivel de conciencia de déficit influye en la motivación por el tratamiento e implicación en el proceso de rehabilitación, en el uso de las estrategias compensatorias aprendidas durante el proceso de tratamiento y en la habilidad para ponerse metas realistas, complicando el funcionamiento del día a día y la reinserción.

El proceso de recuperarnos de la anosognosia, o falta de conciencia de déficit pasa necesariamente por tener un suficiente nivel cognitivo como para poder realizar la terapia, y como hemos comentado en anteriores Post, por hacernos conscientes primero de los déficit que se han producido, después de las implicaciones que estos déficit pueden tener en la vida diaria y por ultimo de hacer un ajuste y una planificación de futuro adecuada a la nueva situación que vivimos.

El ajuste de metas es pues la última fase y sin duda la más compleja en el proceso de hacernos conscientes de los déficit sufridos tras un daño cerebral. El objetivo principal de esta última fase de la intervención es el de conseguir que la persona realice un cambio de expectativas, sustituyendo las que, ahora, tras la lesión y los déficit, no se pueden realizar, por otras que realmente sí estén a su alcance. Incluye además el poder desarrollar la capacidad de anticipar que un problema puede ocurrir como resultado de un déficit en concreto, evitando esas situaciones. Ser capaz de hacer este cambio, aceptar primero la necesidad de búsqueda de nuevas metas, desechando las que uno tenía antes de que todo ocurriera y posteriormente encontrar nuevos objetivos a perseguir, realmente ajustados a la nueva situación que estamos viviendo, es muy complicado, pero muy necesario para obtener una mejor calidad de vida tras un daño cerebral. El no poder hacer un adecuado ajuste, se reconoce como un gran obstáculo para una rehabilitación exitosa y conlleva la aparición de dificultades psicosociales a largo plazo, dificulta el establecimiento de relaciones personales y representa uno de los mayores impedimentos para una integración y ajuste psicosocial óptimos.

Dentro de un equipo de Neurorrehabilitación, es el neuropsicólogo el que trabaja con los pacientes y con la familia todo el proceso de mejorar la conciencia de déficit, incluido el ajuste de metas y expectativas. Para mejorar y adecuar este ajuste es muy importante utilizar tareas donde facilitemos la aceptación de situaciones nuevas y complicadas que el paciente encontrará en su vida diaria, con el objetivo de que aprendan estrategias de compensación en un ambiente libre de estrés, evitando conductas de negación o de rechazo. Inicialmente es necesario incluir una aproximación psicoeducacional sobre el daño cerebral adquirido y sus consecuencias, dirigido a mejorar la conciencia de los déficit, y posteriormente un entrenamiento en habilidades sociales mediante role playing o grupos de ajuste personal. Todo este proceso además debe estar acompañado de psicoterapia tanto individual como grupal para acompañar al paciente en el proceso de duelo, expresar sus miedos y frustraciones y ayudarle a procesar emocionalmente los cambios que pueden ayudarle a adaptarse a su situación.

La experiencia traumática y estresante de los familiares también puede afectar a la percepción sobre las habilidades de los pacientes. Por eso, es muy necesario incluir a los familiares en estas terapias para poder aceptar los cambios y poder hacer también como familiares un buen ajuste las nuevas metas y expectativas.

¿Cómo podemos ayudar a nuestro familiar en el ajuste de metas de forma realista?

  • Proporcionando conocimiento sobre el daño cerebral, sus fortalezas y sus limitaciones y las implicaciones de este en su vida diaria.
  • Dándole feed-back sobre su comportamiento e informándole sobre la forma de mejorarlo cuando la situación lo permita.
  • Dividiendo los procesos en metas pequeñas, cortas, más fácilmente superables.
  • No plantear metas irreales para animar.
  • Intentando tener una actitud realista respecto a las capacidades actuales del paciente.
  • Yendo paso a paso y de la mano del equipo rehabilitador, planteando tus dudas y tus metas como familiar al equipo y estableciendo juntos las que sean viables.
  • Dándole tiempo, conseguir una adecuada conciencia de los déficit es un proceso largo. La confrontación debe ser progresiva y adaptada a las necesidades de cada paciente.

Para cualquier información o consulta sobre la falta de conciencia de déficit en Daño Cerebral Adquirido no dudes en  contactar con cualquiera de nuestros centros de daño cerebral.

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